lunes, 29 de diciembre de 2008

Navegador...


NAVEGADOR

Navegador de su cuerpo,
arreó las velas
quebró el timón
tiró la brújula..

Navegador de su cuerpo,
rompió el compás
quemó los mapas,
cortó prolijamente
una a una
todas las sogas de amarre.

Navegador de su cuerpo,
sin embargo
guardó consigo
su libro de bitácora
y su pluma.
No fuera a ser que
el tiempo
o aquella inmensidad de
mar y cielo
le robaran el recuerdo
del viaje más tremendo
del desafío más total,
del sinfín del mundo
que vislumbró cuando,
navegador de su cuerpo,
la surcó hasta el infinito.


Rodolfo Augusto Nasta

viernes, 19 de diciembre de 2008

Fue casi como la nieve...

Alegría de soplillo
tan frágil
tan brillante
tan hueca
tan efímera.


Rodolfo
Simplemente hoy
19 de diciembre de 2008

martes, 16 de diciembre de 2008

Quizá cómo eras...

Mientras la noche avanza
con sus zarpazos de misterio
mi cama ancha es la tienda
para guardar los sueños.
Fuera de ella sabe amarga
tanta historia recorrida.
Déjame volar
en las alas de tus alas,
déjame crecer en tí
y no te me mueras
rodando en lo vulgar:
mereces otro sitio.


Rodolfo Augusto Nasta
Paraná, diciembre de 2008

jueves, 11 de diciembre de 2008

La boca un pez...


La boca un pez
deslizado
en tus entrañas.
Un pez sin ojos
que adivina
tacta muerde
gusta insiste
retrocede y vuelve....
Saliva como agallas
para respirarte
ciego
radiante
enorme
boca pez
en tu placer
multiplicado.


Rodolfo Augusto Nasta
Córdoba, enero de 2006.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

- La papa de Sartre -


Nadie hubiera pensado que en esos años iba a comenzar a Ser.
Su forma se dibujaba un tanto borrosa entre los perfiles ajenos, y nadie en realidad daba mucho por él: casi inadvertido, casi parecido, casi ido. O sea eso: casi todo..., apenas más que nada
Su esencia era otra cosa. Y así lo pensaba él después de haber leído a Sartre: “Lo importante es la papa que da forma a la bolsa. La bolsa..., la bolsa es otra cosa.” Pero de todas maneras, ni a él lo conformaba aquél alarde de sapiencia existencialista. Él quería Ser. Y que los demás lo supieran y valoraran. Muchas veces se había preguntado: “¿Y para qué mierda quiero que lo sepan, qué me importan los demás?” Años después supo, luego de muchos titubeos, que lo real e importante era que entre aquellos “demás” estaba Ella. Y justamente, lo que está demás sobra. Y sólo quedaba ella, que no era “los demás”. Era.

Fue allí, preñado de ese sortilegio de llamarse a verdad, que comenzó a Ser, para él y para el resto.. Ya poco le importaba la trascendencia a la comunidad. Creo que en realidad derecho viejo no le importaba. Pero sí, con silencioso entusiasmo, con súbita fuerza, enfiló toda su artillería intelectual hacia el objeto de sus quereres: nada más ni nada menos que hacia ella.

¡Ah!..., ella...

“Sin memorias, sin dolores,
con luces sonrisa y brillos ojos
con manos apenas caricias
y labios apenas besos
estás aquí...”,

la pensaba.

Temió, obviamente que se le escapara de los sueños y se trasladara, de repente y sin aviso, hacia su realidad. Eso implicaba el riesgo del conocimiento, el descubrir las verdades humanas de cada uno de los dos, y por tanto el riesgo del fracaso. Pero también era probable que la realidad fuese hermosa, atrapante, solapadamente seductora, que después de beberla y saber que no se saciaría jamás, podría temer sin vergüenzas el después, el final, los adioses...
Se preguntó otra vez: “¿Por qué pensar por la negativa...? ¡Vamos boludo, lárgate y sé feliz!””
Y se largó, como nunca en su vida lo había hecho. La papa de Sartre rompió la bolsa y salió al mundo a brillar de amor, a provocar alegrías, asombros y claro, como suele suceder en esos casos, no pocas envidias. La papa de Sartre se echó a rodar hacia su destino, promisorio de las más fantásticas emociones, de los más estrepitosos arrumacos, de los más, más, y más...
Pero llovió.
Y Ella no llegó la cita.
Y todo el mundo sabe lo que pasa con las papas cuando llueve.



Rodolfo Augusto Nasta
Paraná, 2008

jueves, 4 de diciembre de 2008

De ríos y glaciares...



Mi querida amiga, la Dra. Mariel Ramíez Barrios, en su hermoso blog Mariel-Angelsubterráneo, alude a su tristeza al ver "su" Río Uruguay pagando caro tributo a la verguenza de la contaminación. De ella tomo prestadas las dos fotos que ilustran esta nota.
Y ahora van por los glaciares, en una ignominia perversa y carente de todo sentido de respeto para las generaciones del porvenir.

Desde mi "orilla paranaense", adhiero a nuestro hermano río Oriental, y escribo:

En este surco geológico
barranca y llano
hermanaseparados
por el agua
también
crecen
penas juncadas
y lloros de sauces
por el río hermano.
El caudal
de la verguenza
nos arrastra.
Pero yo me aferro
a mi barranca natal,
a esa raíz que lucha
y resiste la corriente.
Es algo
casi vago
casi vano
pero es:
resistencia de siglos
de caudales de mi tierra.
No podrán
-les juro-
con esa inmundicia.
Los caudillos
tornaron rosa
el agua con su sangre.
Si es preciso
tendremos
que imitarlos.
Y tan eficaz como la sangre
es el gritocanto
que les quema
los oídos
carcomidos de sarro,
corrupción, delirio.
Allá vamos
de la mano del verso
lanza vocal
en ristre de mil manos.
La necedad
mata al domador
que se cree más fuerte
que el león.
Quién les dice
nos ahorren fuerzas
y se ahoguen
en propia
contaminante
salivar
soberbia.


Un susurro lleno de esperanza de que el Río de los Pájaros se salve, pero que nos salvemos también todos, de propios y extraños.

Rodolfo Augusto Nasta

lunes, 1 de diciembre de 2008

LIBRES


“La vida siempre tiene razón”
Vinicius De Moraes
(Pero la muerte tiene
la última palabra...)

Libres
como el pájaro libre
frágil su vuelo
sin resguardo
de rejas
acechado
y buscando
nutriente.
Sed de charcos.
Avidez de cielos.
Buscando espacios
zambulle
en reflejado cielo
su último intento
de libertad.

Libres,
como el pájaro libre,
murieron
en espejismos
de cielos
reflejados.


Rodolfo Augusto Nasta