jueves, 27 de noviembre de 2008

“Zopapos” en la boca del estómago


Querer
y no poder.
Poder
y no darnos cuenta.
Pensar
y tener que callar
Amar
y ser desamado.
O peor:
ser desamador
y que te amen.
No ser escuchado.
Creer hasta
el descreimiento.
Querer soñar
y no poder dormirse
No acabar
lo comenzado
(y recordarlo)
No animarse
No entender
al otro.
No ser entendido.
No aceptar y ser
desaceptado.
Buscarse
y encontrar
lo no querido.
Que nos digan “no”
cuando anhelábamos.
Que nos digan “sí”
cuando temíamos.
En fin que son varios
los modelos y modales.
Sin pasar por la infancia
y esas cosas
tontas...
¡qué sé yo...!
los sueños por ejemplo.
Mi viejo
que no estuvo.
Mi vieja
que no está.
Mientras el metro
nos hacía
creer
que crecíamos.

Volar
y que te bajen
de un hondazo
de hipocresía ajena,
y al caer y reventar
vernos la propia hipocresía.

Y la palabra,
la que hiere
la que nada hace crecer
la que sólo
es sonido,
la que nunca
pronunciamos.

Y también,
y por qué no,
un buen sopapo
pegado
en el la boca
del estómago.


Rodolfo Augusto Nasta