jueves, 4 de diciembre de 2008

De ríos y glaciares...



Mi querida amiga, la Dra. Mariel Ramíez Barrios, en su hermoso blog Mariel-Angelsubterráneo, alude a su tristeza al ver "su" Río Uruguay pagando caro tributo a la verguenza de la contaminación. De ella tomo prestadas las dos fotos que ilustran esta nota.
Y ahora van por los glaciares, en una ignominia perversa y carente de todo sentido de respeto para las generaciones del porvenir.

Desde mi "orilla paranaense", adhiero a nuestro hermano río Oriental, y escribo:

En este surco geológico
barranca y llano
hermanaseparados
por el agua
también
crecen
penas juncadas
y lloros de sauces
por el río hermano.
El caudal
de la verguenza
nos arrastra.
Pero yo me aferro
a mi barranca natal,
a esa raíz que lucha
y resiste la corriente.
Es algo
casi vago
casi vano
pero es:
resistencia de siglos
de caudales de mi tierra.
No podrán
-les juro-
con esa inmundicia.
Los caudillos
tornaron rosa
el agua con su sangre.
Si es preciso
tendremos
que imitarlos.
Y tan eficaz como la sangre
es el gritocanto
que les quema
los oídos
carcomidos de sarro,
corrupción, delirio.
Allá vamos
de la mano del verso
lanza vocal
en ristre de mil manos.
La necedad
mata al domador
que se cree más fuerte
que el león.
Quién les dice
nos ahorren fuerzas
y se ahoguen
en propia
contaminante
salivar
soberbia.


Un susurro lleno de esperanza de que el Río de los Pájaros se salve, pero que nos salvemos también todos, de propios y extraños.

Rodolfo Augusto Nasta