martes, 27 de enero de 2009

Vamos de nuevo...



Mujer con desvelos y destiempos.
Ya no alcanza con ejercitar el deseo.
Es necesario la pelea y el celo.
Suponer distancias y encuentros.
Arrebatos de pasión y sexo.
Desbarates comunes de los sueños.
Acaso proyectos.
Ya no alcanza con alzar la copa.
Beber la risa, lamer la vida.
Ya no alcanza, se precisa
de romper las ostras
tirar todo al olvido.
Comenzar de nuevo
sin peros ni vestidos.
Y servirnos ávidos
el amor tan distraído.


Rodolfo Augusto Nasta

martes, 20 de enero de 2009

Cuando me quedé sin poder preguntar...


- Viejo -

Hoy tal vez sea el tiempo
de encontrarnos..
Tardío sí,
más tiempo al fin...

De igual a igual
(apenas tu muerte
nos separa),
y yo... vos sabés,
quisiera apoyar mi cabeza
de hombre
en tu hombro, viejo.

para llorar un poco,
para saldar las deudas,
y pedirnos disculpas
que no nos entendimos
el amor y las penas...

Rodolfo Augusto Nasta

jueves, 15 de enero de 2009

Encuentro


Yo presentí que nos íbamos a entender. Pude desamarrarme de mis palabras, mirar tus ojos y escucharte con mi prehistórico instinto animal. Compartimos el valor de un día de sol, la mansa canción del agua, el brillo misterioso de las piedras. Anduvimos la orilla del lago: vos en tu cuatro por cuatro, yo en mi dos por uno. Fuimos felices, sí. Fue bueno conocerte. Antes de irme te bauticé Sheerazade. Porque supe que me hubieses acompañado mil y una noches. Y me pareció que Rimsky-Korsakov me hablaba con su música desde las pequeñas olas.
Cuando me fui, volví la mirada para verte por última vez.
Me sentí un perro


Rodolfo Augusto Nasta

lunes, 12 de enero de 2009

- ENERO... -



Ojalá nuestros tiempos fueran otros tiempos,
y el fin del nuestro,
el de cada uno,
no se sintiera a veces allí nomás,
así de cerca.
Ojalá todo fuera nuevo de nuevo
y pudiéramos estrenar otra vez la vida...
La historia de los después de los dos
podría ser irremediablemente igual
o inesperadamente distinta...

En tanto, estamos aquí,
en este semicielo de espacio y tiempo,
y nuestras órbitas describen
sus elipses misteriosas,
dibujadas fantásticas e imprevisibles
por los ignotos designios
del Universo.

Alguna vez, quizá, quién sabe...
- todo es tan probable
e improbable a la vez -,
pero ojalá,
nuestras órbitas coincidan
y nos acerquemos uno al otro
veloces
fulgurantes,
y entremos,
por un segundo acaso,
en una maravillosa
tremenda
ardiente
combustión

aproximada.

El después quedará
en manos de las leyes
de la física.

Pero el calor de aquella combustión...


Rodolfo Augusto Nasta

martes, 6 de enero de 2009

Casi tango...


¡Alerta! hay luces que parpadean. Las alarmas activan monitores cardíacos. Las cerraduras automáticas pugnan por trabarse. Las manos huyen hacia los bolsillos. La cabeza parece buscar clavicular refugio. Los párpados entornan la mirada. La prudencia dosifica las palabras. El ancestral lobo estepario empuja mi sangre de perro callejero en busca de cobijo. Contradicción del gen. La noche me mira desdeñosa. Una antigua estrella confidente me titila un… “Estás acabado, viejo amigo”. Me silbo un tango triste que mis años me perdonan. Saco del bolsillo la vieja perinola… “Todos toman, todos ponen”. Ya no me sirves, hueso facetado de la suerte. La tiro en un baldío. Algún pibe la encontrará mañana. Yo ahora apuro el paso, apuro un trago de la vieja petaca, respiro profundo y bajo lentamente la calle hasta tu casa.-


Rodolfo Augusto Nasta

viernes, 2 de enero de 2009

El tiempo que queda



Un día cualquiera.
Una noche distinta,
como las noches
todas del planeta.
La piel con frío afuera.
¿Qué música me vibra?
¿Cómo mis ojos
pretenden hallarte?
Sé que estás,
a imagen y semejanza
de alguna búsqueda.
Te propongo un desafío:
vamos a soltar los “peros”;
vamos a crecer juntos los “quizá”.
No sé si podremos.
Tengo miedos.
Pero tengo ganas
de necesitarte todo el tiempo.
El que quede.
El que sea.
Poco, mucho,
no importa.
Sólo vale el “cómo”.
Sí: te quiero.-



Rodolfo
Viernes 2 de enero de 2009.