viernes, 2 de enero de 2009

El tiempo que queda



Un día cualquiera.
Una noche distinta,
como las noches
todas del planeta.
La piel con frío afuera.
¿Qué música me vibra?
¿Cómo mis ojos
pretenden hallarte?
Sé que estás,
a imagen y semejanza
de alguna búsqueda.
Te propongo un desafío:
vamos a soltar los “peros”;
vamos a crecer juntos los “quizá”.
No sé si podremos.
Tengo miedos.
Pero tengo ganas
de necesitarte todo el tiempo.
El que quede.
El que sea.
Poco, mucho,
no importa.
Sólo vale el “cómo”.
Sí: te quiero.-



Rodolfo
Viernes 2 de enero de 2009.