martes, 6 de enero de 2009

Casi tango...


¡Alerta! hay luces que parpadean. Las alarmas activan monitores cardíacos. Las cerraduras automáticas pugnan por trabarse. Las manos huyen hacia los bolsillos. La cabeza parece buscar clavicular refugio. Los párpados entornan la mirada. La prudencia dosifica las palabras. El ancestral lobo estepario empuja mi sangre de perro callejero en busca de cobijo. Contradicción del gen. La noche me mira desdeñosa. Una antigua estrella confidente me titila un… “Estás acabado, viejo amigo”. Me silbo un tango triste que mis años me perdonan. Saco del bolsillo la vieja perinola… “Todos toman, todos ponen”. Ya no me sirves, hueso facetado de la suerte. La tiro en un baldío. Algún pibe la encontrará mañana. Yo ahora apuro el paso, apuro un trago de la vieja petaca, respiro profundo y bajo lentamente la calle hasta tu casa.-


Rodolfo Augusto Nasta