lunes, 12 de enero de 2009

- ENERO... -



Ojalá nuestros tiempos fueran otros tiempos,
y el fin del nuestro,
el de cada uno,
no se sintiera a veces allí nomás,
así de cerca.
Ojalá todo fuera nuevo de nuevo
y pudiéramos estrenar otra vez la vida...
La historia de los después de los dos
podría ser irremediablemente igual
o inesperadamente distinta...

En tanto, estamos aquí,
en este semicielo de espacio y tiempo,
y nuestras órbitas describen
sus elipses misteriosas,
dibujadas fantásticas e imprevisibles
por los ignotos designios
del Universo.

Alguna vez, quizá, quién sabe...
- todo es tan probable
e improbable a la vez -,
pero ojalá,
nuestras órbitas coincidan
y nos acerquemos uno al otro
veloces
fulgurantes,
y entremos,
por un segundo acaso,
en una maravillosa
tremenda
ardiente
combustión

aproximada.

El después quedará
en manos de las leyes
de la física.

Pero el calor de aquella combustión...


Rodolfo Augusto Nasta