lunes, 3 de agosto de 2009

Un lugar...


Conocía aquél lugar
Había pasado
dos o tres veces
por allí
en su vida.
Aquél día llegó.
Se aventuró en las
calles murmurantes
ríohormigas humanas.
Todos tenían algo que ofrecer
pero el siguió los vericuetos
hasta llegar
Luego…
fue el sol
mirarse
poseerse sin tocarse
destilar la vida
de uno en el otro,
del otro en el uno.
Manos mensajes
ojos telégrafo
palabras impensadas.
Fue el sol.
Un abrazo bastó
para expandir el alma.
Besos de hola y adiós.

Conocía aquél lugar.
Ahora supo
que jamás
lo olvidaría