miércoles, 13 de noviembre de 2013


 


La exposición

Recorrió lentamente todos los espacios de esa extraña muestra Las paredes parecían deslizarce hacia el piso de lustrosas alfajías. Las luces eran exactas. Los contrastes definidos. Todo estaba en orden allí. Algún discurso precedió, sin aportes, la apertura de la muestra. ……………………………..
Él, curioso, recorrió lentamente con su vista todos y cada uno de los objetos allí expuestos. Todo era una confusión perfectamente orquestada. Estuvo horas allí dentro solazando la vista, el tacto y el espíritu. Después decidió buscar fuera el alivio del ansiado cigarrillo.
La charla amable lo llevó a la pregunta “¿Por qué no hay ningún sentimiento en tan diversa y maravillosa exposición?”. El portero, cansado o aburrido apenas dijo como quién se dirige a un indigente: “Pero no mi amigo…, los sentimientos no se exponen”

Se volvió cabizbajo hacia su casa. Abrió la puerta y olor familiar lo recibió en el acto. Meditó: “La pucha, así que sólo aquí dentro puedo disfrutarlos”. Le pareció una idiotez indescifrable y se sentó a fumar, tranquilo bebiendo su copa cristalina. Volvió a decirse “Es una lástima”. Y se quedó dormido

Paraná, 29 de junio de 2012
(de la "no exposición” incomprendida hasta el absurdo intento de la palabra)

miércoles, 24 de julio de 2013

- Ellos... -

Fueron las vanguardias,
las copas de champán,
caricias apenas demoradas,
besos exploradores…
Luego vendría la invasión
manos ansiosas
y papilas buscando
los sabores.
Todo empezó a arder,
cuando ella susurró
“¿Probamos…?”

Después de,
nada volvió
a ser igual.
Atrás quedó
un campo de batalla
plumajes que no usaron
la inútil fibra del ropaje
y fueron los más y más,
y otra vez
siempre.

Una copa rota
acaso presagió algo
que ellos no sabían.
Y así siguieron
los nunca no
los todo sí.
El amor
o sea
toda ella
todo él.


Rodolfo Augusto Nasta
Paraná, un día del 2012